Las flores de la gerbera son alegres y solares. La también conocida como margarita africana florece desde la primavera hasta el otoño, regalando exuberantes flores de pétalos abundantes que adornan nuestros jardines y exteriores. Sin embargo, esta planta adaptable y versátil también puede estar en interior, donde aporta la ventaja de ser una planta purificadora que limpiará el aire de tu hogar. Si quieres saber cómo cuidar gerberas en maceta, en Interflora te vamos a dar la guía más completa para que puedas disfrutar de la belleza de estas plantas fascinantes ¡durante mucho tiempo!
La gerbera, una espectacular flor africana

Las gerberas son plantas africanas que producen flores de gran tamaño similares a las margaritas, con una variedad de colores muy amplia: desde tonos cálidos como el naranja, el amarillo, el fucsia o el rojo, hasta otros más fríos, como el blanco o el rosa claro. La belleza natural de las gerberas las ha convertido en una de las cinco flores más usadas para crear ramos y otros arreglos florales, que se adaptan sin problemas a toda clase de eventos, ceremonias y otros momentos especiales.
Las hojas perennes de las plantas de la gerbera son abundantes y de un verde intenso, lo que las hace perfectas para ser plantadas directamente en el suelo de un jardín. Sin embargo, si prefieres tenerlas en maceta y protegerlas de las bajas temperaturas invernales, es importante saber cómo cuidar una gerbera en maceta. Contar con estas plantas en tu hogar te permitirá también disfrutar de un ambiente más fresco, ya que, además de su valor ornamental, es una excelente planta para purificar el aire en interiores.
Cómo cuidar una gerbera en maceta
Cuidar gerberas en maceta es un proceso sencillo que no requiere ni mucho tiempo ni una gran experiencia. Eso las hace ideales para aquellos que quieren iniciarse en la jardinería o disfrutar de un interior con un toque bellamente natural. Aquí te damos algunos cuidados para que puedas ocuparte de tus gerberas en maceta desde hoy mismo:
Maceta y sustrato
Las gerberas en maceta necesitan un recipiente que garantice buen drenaje, espacio suficiente para el desarrollo de sus raíces y materiales que favorezcan la aireación del sustrato, como el barro o la terracota.
En cuanto al sustrato, elige uno aireado y con buen drenaje. Puedes utilizar una mezcla para plantas de interior o preparar tu propio sustrato, combinando tierra para macetas, perlita y arena en partes iguales. Así, las raíces de tu planta no se pudrirán.
Riego de la gerbera en maceta
El riego es otro factor esencial cuando se trata de cuidar una gerbera en maceta. Esta planta no tolera el exceso de humedad, pero tampoco la falta de agua. La clave es mantener la tierra ligeramente húmeda, pero no empapada. Revisa el sustrato antes de echarla agua: si está seco al tacto, es momento de regar. Si la maceta tiene buen drenaje, el agua debe salir fácilmente por los agujeros de la base. Durante los meses fríos, reduce la cantidad de agua, ya que la planta entra en una fase de reposo.

La ubicación y la temperatura
Estas plantas necesitan mucha luz y una buena dosis de sol, pero son sensibles al calor extremo, por lo que, para cuidar una gerbera en maceta, es recomendable colocarla en un lugar de semisombra en el que reciba el sol de las primeras horas de la mañana. Si vas a mantenerla en interior, asegúrate de que esté cerca de una ventana soleada pero que no reciba los rayos directos del sol demasiado tiempo.
Su temperatura ideal está entre los 18°C y los 24°C y no aprecia el frío intenso y a las temperaturas superiores a los 30°C.
Durante el invierno, es importante mantener la planta alejada de corrientes frías o de la calefacción directa, ya que puede deshidratarla.


La fertilización y la poda
La gerbera necesita nutrientes para florecer con vigor. Utiliza un fertilizante equilibrado de liberación lenta o uno específico para plantas con flores. La época más adecuada para fertilizarla es durante su temporada de floración, que va de la primavera al verano. En cuanto a la poda, es fundamental eliminar las flores marchitas y las hojas secas para que la planta se concentre en producir nuevas flores, cortando además los tallos de las flores que ya han terminado su ciclo. Si notas que la planta crece demasiado, puedes podar ligeramente las raíces al cambiarla de maceta para asegurar así que no se vuelva demasiado densa.
Ya lo ves, los cuidados de una gerbera en maceta no son complicados. Con una luz adecuada, un riego equilibrado, un suelo bien drenado y la atención necesaria, tu gerbera te recompensará con las flores más hermosas durante mucho tiempo.
No dudes en consultar nuestra web para elegir bonitos ramos de gerberas para decorar tus interiores y para regalar alegría y buenas vibraciones a los que más quieres. ¡Una flor única que nunca decepciona!
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