La Navidad es un periodo repleto de tradiciones y, de todas ellas, hay una que llama especialmente la atención. No es otra que el “tió de Nadal” o, popularmente, “caga tió”. Un tronco mágico que trae regalos y dulces a los niños catalanes. Antes de profundizar en los detalles de esta curiosa tradición catalana, debemos remontarnos a la época precristiana para conocer su origen.

El origen del tió de Nadal

Según las opiniones de los expertos, en la Antigüedad ya existía la tradición de quemar troncos de madera para celebrar el solsticio de invierno. Durante este ritual doméstico, el tronco ardía durante varios días para ahuyentar a los malos espíritus. Además, servía para dar calor al hogar y como lugar de reunión para toda la familia. En enero, sus cenizas se esparcían por el campo para traer buena suerte y prosperidad. Esta leyenda pagana se repite en los países nórdicos, pero también en Alemania, Inglaterra, el sur de Francia y muchas otras regiones de Europa. En España, por ejemplo, encontramos ritos similares en el País Vasco, Asturias, Galicia o Cantabria.

La ceremonia de cagar el tió

En Cataluña, la tradición del tronco navideño se ha convertido en el “tió de Nadal”,  una adaptación más divertida destinada especialmente a los niños. Encontramos celebraciones similares en Occitania, al sur de Francia (cachafuòc o soc de Nadal), y en Aragón, donde lo llaman el Tizón de Nadal o la Tronca de Navidad. El tió de Nadal no es más que un tronco de madera hueco al que, recientemente, algunos le han empezado a poner patitas y cara y le colocan el gorro típico catalán: la barretina.

A partir del 8 de diciembre, coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada, se comienza a “cuidar” a este tronco mágico dándole un poco de comida cada noche y cubriéndolo con una manta roja para que no coja frío. Cada familia tiene sus propias costumbres, aunque lo general es alimentar al tió con restos de comida, fruta y agua. La clave es alimentarlo muy bien para que esté contento y reparta muchas sorpresas debajo de la manta.

Llegada la Nochebuena o el Día de Navidad, el tronco se coloca en algún lugar de la casa para que “cague” regalos. El ritual del cagatió consiste en que los más pequeños aticen el tronco con unos palos hasta romperlo para que se pueda sacar todo lo que lleva dentro. Durante esta fiesta, es muy importante cantar al unísono la canción del tió. Aunque existen tantas versiones como comarcas en Cataluña, una de ellas es:

Caga, tió (Caga, tió)

ametlles i torró (almendras y turrón)

no caguis arengades (no cagues arenques)

que són massa salades (que están demasiado salados)

caga torrons (caga turrones)

que són més bons (que están más ricos)

Caga tió (caga tió)

ametlles i torró (almendras y turrón)

si no vols cagar (si no quieres cagar)

et donaré un cop de bastó (te daré un bastonazo)

Caga tió! (¡Caga, tió!)

Entre las sorpresas que puede repartir el tió, encontramos dulces, golosinas y pequeños regalos. Esta tradición estaba principalmente extendida en las zonas rurales de Cataluña, a donde no llegaban los Reyes Magos. En la actualidad, se celebra en toda la comunidad y es una forma divertida de repartir regalos pequeños mientras esperamos la llegada de Papá Noel o los Reyes Magos.

Las tradiciones navideñas en España

España es un país en el que abundan las tradiciones navideñas: la celebración de la Lotería de Navidad, las inocentadas durante el Día de los Santos Inocentes, las campanadas y las uvas de Nochevieja, la cabalgata de Reyes Magos y el roscón, la Lotería del Niño… También la decoración cobra importancia durante estas fiestas con adornos como el árbol de Navidad o la flor de Pascua.

El pesebre y la figura del caganer

El belén es uno de los elementos de decoración más tradicionales de la Navidad. Curiosamente, otro de los emblemas catalanes por estas fechas es el “caganer”. Esta figurita representa a un campesino en cuclillas que suele llevar en la cabeza la típica barretina. Se suele esconder en un rincón del belén apartado del resto de personajes para que pueda hacer sus necesidades tranquilamente. Aunque se desconoce de dónde viene esta tradición, se cree que esta figurilla trae buena suerte y prosperidad. En la actualidad, podemos comprar versiones del caganer de muchos personajes famosos como políticos, deportistas, cantantes… 

Los regalos en otras regiones de España

El cagatió catalán no es el único que trae regalos a los niños durante el invierno. En otras partes de España encontramos personajes igual de variopintos. Antes de la llegada de Papá Noel, los únicos que repartían regalos o carbón eran los Reyes Magos en la noche del 5 de enero. No obstante, en algunas zonas de España existían otras tradiciones relacionadas con el carbón y los regalos. Una de estas figuras es  el “Olentzero”, un hombre grande y rudo que vive en el monte y hace carbón. En realidad se trata de una tradición precristiana que servía para celebrar el solsticio de invierno. Esta celebración ha ido evolucionando hasta nuestros días y ahora es el Olentzero quien reparte los regalos a los niños vascos y navarros el Día de Navidad. En Galicia encontramos una figura parecida, la del “Apalpador”, un carbonero gallego que palpa el vientre de los niños para saber si han comido lo suficiente durante el año y dejarles castañas y algunos regalos.

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