El diseño floral consiste en realizar una composición con flores, plantas y otros ornamentos decorativos en la que priman la armonía y el equilibrio de formas, colores y texturas. Se trata de un arte con siglos de antigüedad practicado por diversas culturas que permite expresar una idea, un sentimiento o una emoción. En Interflora te contamos cómo hacer un arreglo floral siguiendo unos principios básicos y con mucha creatividad

Principios del diseño floral

Para crear un ramo de flores, un centro de mesa o un detalle floral estéticamente atractivo, es importante seguir una serie de principios básicos del diseño:

  • Composición: se trata de escoger e idear la organización de las piezas que forman parte en el diseño floral. Se eligen la base, las flores, los accesorios y su distribución, teniendo en cuenta el contexto u ocasión.
  • Equilibrio: se refiere a la sensación de estabilidad visual y física de la composición. En este sentido, se debe tener en cuenta tanto la simetría como la asimetría en la colocación de los elementos, sus formas y, sobre todo, los colores. Los tonos oscuros dan sensación de peso, por lo que se suelen situar en la parte de abajo, y los claros, en la parte de arriba y la periferia.
  • Proporción: es la relación de cada uno de los elementos con el todo para lograr la armonía y equilibrio de la composición como una sola unidad. Se deben considerar aspectos como el tamaño del recipiente, las medidas de los tallos y flores, la cantidad de follaje y accesorios, entre otros.
  • Ritmo: se trata del movimiento visual que realiza el espectador a lo largo de la composición. Se consigue con la repetición en intervalos regulares o irregulares de uno o varios elementos relativos al color, texturas, líneas, etc.
  • Punto focal: es la pieza central que atrae la atención y proporciona una orden a la composición. De este punto focal emergen y fluyen los demás elementos.
  • Armonía: se trata de lograr la belleza con una cuidada selección y colocación de los elementos, es decir, las flores, follajes, los contrastes, las escalas, la gama cromática de todos los componentes deben estar equilibrados y adecuarse a la ocasión o contexto.
Cómo hacer arreglos florales

Materiales para hacer arreglos florales

Una vez que tengas una idea del diseño, es hora de escoger los materiales para comenzar a hacer tu ramo de flores:

La base. La elección de un recipiente adecuado es uno de los aspectos más importantes, ya que condiciona la composición del arreglo floral. Un truco es elegir la base según el estilo del espacio donde expongas el arreglo. Desde recipientes de cristal tallado con un toque romántico a uno de madera de estilo rústico, escoge una base que se complemente con el espacio y realce los colores, formas y líneas del arreglo floral.

Las flores. Capaces de transformar la atmósfera de un espacio, son las protagonistas absolutas del arreglo floral. Para elegir las flores más idóneas que transmitan el mensaje que queremos, es importante tener en mente cuál es la ocasión: una celebración familiar, un gran evento o una cena íntima. La armonía cromática basada en la tonalidad, la intensidad y el matiz de los colores es otro factor a considerar a la hora de elegir tus flores. Puedes optar por una armonía monocromática con flores de un solo color, una armonía análoga de tonos correlativos (por ejemplo, rojo-rojo anaranjado-naranja) o una armonía de colores complementarios. Recuerda: no utilices los tres colores primarios (rojo, azul, amarillo) en un mismo arreglo floral.

El follaje. Muchas veces queda en un segundo plano, sin embargo, el follaje en los arreglos florales es de vital importancia ya que ayuda a dar equilibrio a la composición final. Colocado en el lugar idóneo puede elevar las flores centrales e intensificar o atenuar los tonos. Algunos de los follajes más versátiles son: eucalipto, hiedra, liriope, mirto, musgo, helecho cuero y cineraria.

Arreglos florales según su estilo

En cuestión de estilos de arreglos de flores, el límite es la imaginación. A continuación, te mostramos cómo hacer un ramo de flores de diferentes estilos:

  • Estilo minimalista: destacan por su sencillez y sutileza. Escoge un recipiente de líneas simples y geométricas de cerámica o material metalizado. Puedes utilizar una combinación de flores monocromáticas de un tonos suaves como orquídeas o lirios blancos que contrasten con el verde del follaje.
  • Estilo silvestre: para un toque rústico, usa una cesta, un jarrón de agua antiguo o un recipiente de madera como base. Con una combinación de flores de colores cálidos como margaritas o gerberas anaranjadas y amarillas con follajes silvestres conseguirás crear un ambiente acogedor.
  • La rosa encantada, un icono de “La bella y la bestia”, es uno de los arreglos más sencillos de realizar. Necesitas una rosa roja, un jarrón o una cúpula de cristal, un trozo redondo de espuma, musgo y pegamento. Realiza una pequeña hendidura con un cúter en el centro de la espuma para poder sujetar la rosa y, a continuación, cúbrela pegando el musgo. Coloca la rosa en el centro de la espuma y cubre la composición final con el jarrón o cúpula de cristal.

Dejar una respuesta